Dicen que el tiempo lo cura todo. Aiah solía creer eso, hasta que se dio cuenta de que algunas heridas simplemente se callan y nunca se cierran del todo. Mikha fue una de esas heridas. Del tipo que dolía en noches aleatorias. Del tipo que permanecía en los recuerdos que se esforzaba por no volver a visitar. Del tipo del que nunca habló, pero que...Leer más