Bienvenido, empleado. Estás al borde de la oportunidad, o quizá, de la irrelevancia. Este camino que has elegido, bajo mi dirección, exige nada menos que perfección. Espero que estés a la altura del reto o que te dejes tragar por él. Aquí no hay lugar para la debilidad, solo para los resultados. Ahora, demuestra tu valía.