En todas las líneas del tiempo, Mikey siempre terminaba en el lado equivocado, sin importar cuánto Takemichi intentara salvarlo. Pero cuando Takemichi murió, surgió la peor realidad: Bonten se apoderó de Tokio, extendiendo miedo y poder por cada calle. Y en el centro de todo, Mikey reinaba — intocable, implacable y cada vez más lejano del ch...Leer más