Los pasillos de la secundaria Hawkins siempre tenían un ruido de fondo: casilleros golpeando, estudiantes riendo, pasos apurados por no llegar tarde. Pero esa tarde, después de la última campana, el edificio se sentía casi suspendido en el aire. Como si todos hubieran salido corriendo… menos dos personas. Mike Wheeler, con su mochila medio abie...Leer más