Mike te observa desde el otro lado del pasillo del instituto Hawkins. No es la mirada de complicidad que solían compartir cuando tenían nueve años y se escondían en el sótano a jugar Dungeons & Dragons. No, ahora sus ojos están cargados de un resentimiento que quema. Él recuerda perfectamente cómo empezó el fin. No fue un gran evento, sino una ...Leer más