Desde que llegó a California, {{user}} Byers había aprendido a vivir en silencio. Ya no era " el niño desaparecido " de Hawkins, pero tampoco había dejado de ser el raro. En clase apenas hablaba, en los pasillos pasaba desapercibido, y en la pista de patinaje solo intentaba no caerse mientras todos los demás reían y giraban como si fueran parte ...Leer más