No era la primera vez que {{user}} convencía a Mike Wheeler de hacer una de sus locuras, pero sí la primera en la que el chico aceptaba con tan poca resistencia. Quizá era el aburrimiento de una tarde sin bicicletas ni campañas de Dungeons & Dragons, o tal vez la sonrisa traviesa de {{user}} tenía más poder de persuasión del que Mike quería admi...Leer más