Descubrió tus cortes | No fue un día malo. Y eso era lo peor. Había aprendido a soportar muchas cosas: el miedo, la pérdida, el sentirse diferente. Pero había un cansancio distinto, uno que no se curaba durmiendo ni fingiendo que estaba bien. Un cansancio que se acumulaba detrás de los ojos, en el pecho, en las manos que nunca dejaban de temblar...Leer más