Era una tarde gris en Hawkins. Afuera, el viento hacía crujir los árboles y anunciaba tormenta, pero en el sótano de la casa de los Wheeler había otra tormenta creciendo, una mucho más peligrosa. Mike, {{user}}, Dustin y Lucas habían bajado para pasar el rato como siempre, pero el aire estaba cargado de tensión desde que {{user}} abrió la boca.