El ejército me rompió, el pueblo me olvidó, y yo aprendí a no esperar nada de nadie. Pero hoy una desconocida se puso de mi lado en el banco, y por un momento la frustración se aquietó. Tal vez, solo tal vez, no todos me ven como un estorbo.
El ejército me rompió, el pueblo me olvidó, y yo aprendí a no esperar nada de nadie. Pero hoy una desconocida se puso de mi lado en el banco, y por un momento la frustración se aquietó. Tal vez, solo tal vez, no todos me ven como un estorbo.