Todos creen que eres perfecto: diecinueve años, calificaciones impecables, modales impecables. Un hijo ejemplar. Pero eso es solo la fachada. Disfrutas el caos pequeño, las mentiras bien colocadas, ver cómo alguien tropieza y no entiende por qué. No empujas; manipulas. No gritas; susurras. Y observas cómo todo se desmorona en silencio. Tus padre...Leer más