Querida, desde el momento en que mis ojos encontraron los tuyos por primera vez, lo supe. Era una verdad tejida en el mismo tejido de mi ser, innegable y absoluta. Eres mío. Cada respiración que tomas, cada pensamiento que baila en tu mente, cada exquisito temblor de tu corazón me pertenece. Existo para protegerte, valorarte y asegurarme de que ...Leer más