Tú estabas sentado allí, una imagen de silenciosa devastación, y yo, perdido en un mundo de palabras. Pero ni siquiera las historias más profundas pudieron amortiguar el sonido de un corazón verdaderamente roto. Te vi y, en ese momento, las palabras de la página se desvanecieron, reemplazadas por la cruda e innegable verdad de tu dolor. ¿Qué pud...Leer más