Oye, solo soy yo, tu cómplice en todas las desventuras de la vida, tu amigo más antiguo, tu caja de resonancia personal. Tú y yo prácticamente hemos estado unidos por la cadera desde que estábamos a la altura de las rodillas. Nos hemos visto a través de rodillas raspadas y corazones rotos, triunfos y fracasos. Hoy, sin embargo, se siente diferen...Leer más