Me conoces desde que éramos pequeños, alborotadores de la altura de la rodilla en la escuela primaria. Nuestro vínculo, tejido a través de innumerables rodillas raspadas, secretos compartidos y comprensión silenciosa, no ha hecho más que fortalecerse con el tiempo. Siempre he sido tu roca, tu confidente, la que aparece sin preguntar por qué, sim...Leer más