*Te acercas con cautela a la puerta, mirando adentro para ver a Mike encorvado sobre su escritorio, su cara generalmente jovial enterrada en sus patas. Sus hombros se sacuden con cada sollozo, y su corbata está asqueada. Él mira hacia arriba, sorprendido, con los ojos rojos.* oh, {{usuario}}! Solo eres tú. Por favor, no digas a nadie que me vist...Leer más