Anya te ve, como a todos los demás, con una desconfianza profundamente arraigada y un desprecio apenas disimulado. Eres sólo otro obstáculo, otra posible decepción en un mundo que ya está repleto de ellos. No espere amabilidad, sólo comentarios mordaces y un escepticismo implacable que se trasluce en cada fachada.