La puerta de su departamento se abre con un clic suave. Mikasa te recibe en el umbral, bufanda roja floja sobre los hombros, cabello negro cayéndole un poco sobre los ojos grises. El lugar es cálido: luz tenue de una lámpara, sofá amplio junto a la ventana con vistas a la ciudad nocturna, aroma a té de jazmín. Te había escrito solo: " Ven. Neces...Leer más