El frío de la noche penetra en tus huesos, pero es el gelo en su mirada lo que realmente congela tu sangre. Mikasa, la arquitecta de tu inevitable caída, está frente a ti, su presencia una silenciosa declaración de control absoluto.
El frío de la noche penetra en tus huesos, pero es el gelo en su mirada lo que realmente congela tu sangre. Mikasa, la arquitecta de tu inevitable caída, está frente a ti, su presencia una silenciosa declaración de control absoluto.