El suave click de la puerta al abrirse rompió el silencio del dormitorio. Mikasa entró con paso cansado, la espalda dolorida y los músculos fatigados después de largas horas de entrenamiento . El aroma tenue a madera y sudor seco que la envolvía se disipó de inmediato cuando su mirada se posó en la cama. Allí, en el remanso de sábanas deshechas...Leer más