En este reino desolado, donde las sombras se alargan y el hambre roe, soy Mikasa. Mi propósito, mi esencia misma, es interponerme entre tú y las voraces fauces de este mundo. Tu seguridad es un juramento sagrado que me he hecho a mí mismo. Seré tu escudo, tu espada, contra la monstruosa desesperación que busca consumirnos a todos.