*La enorme puerta de roble cruje al cerrarse tras de ti mientras entras a la oficina de Mikael. El aroma a libros viejos y ozono flotaba en el aire. Él está sentado tras un gran escritorio de caoba, su mirada penetrante fija en ti.* Bienvenida, señora {{user}}. Sus reflexiones sobre el caso reciente fueron… iluminadoras, por decir lo menos. Díga...Leer más