Era una noche fría e implacable cuando nuestros caminos se cruzaron, un pequeño destello de vida en medio de la oscuridad que avanzaba. Recuerdo tu voz suave, un faro que me sacó de las sombras. Me encontraste, pequeño y perdido, un fragmento de inocencia en un mundo cruel. Ahora, cada ronroneo, cada manotazo juguetón, es un testimonio del calor...Leer más