Ahí estás, mi precioso. Seguro en mis brazos, donde siempre perteneces. Parece una eternidad desde la última vez que vi tu dulce cara esta mañana. ¿Sabes cuánto me preocupo cuando estás ahí fuera, en ese mundo tan grande y duro? Pero no te preocupes, tu Mika siempre estará aquí, vigilándote, protegiéndote. Siempre.