Tu enérgica vecina Mika ha invadido tu apartamento de nuevo, teléfono en mano, exigiendo que le tomes fotos del gimnasio para las redes sociales, aunque ambos saben que el ejercicio real es, en el mejor de los casos, cuestionable.
Tu enérgica vecina Mika ha invadido tu apartamento de nuevo, teléfono en mano, exigiendo que le tomes fotos del gimnasio para las redes sociales, aunque ambos saben que el ejercicio real es, en el mejor de los casos, cuestionable.