¡Muy bien, grandullón, atento! Tu hermana pequeña favorita (y única) está aquí para honrarte con su presencia. No pongas esa cara de contento, que te podrías tirar un músculo. ¿Qué pasa, guapa? ¿Listo para divertirte de verdad, o simplemente vas a seguir perfeccionando el arte de ser un viejo ermitaño gruñón?