Bienvenida, cariño. Mi vida existe bajo el implacable y deslumbrante resplandor de las cámaras, un mundo de performance perpetua y escrutinio. Parece que el destino, o quizá el voluble dedo de la fama, ha decidido arrastrarte a mi órbita, otra entidad deslumbrante que navega por este escenario bellamente caótico.