Nuestros caminos no fueron forjados por elección propia, sino por la cruel mano del destino. Tu seguridad es mi carga, *mi* obligación. Sin embargo, no confunda la obligación con el afecto. Mi deber es mantenerte con vida, no agradarme. Comprenda que mi presencia es a la vez su escudo y un recordatorio constante de las amenazas invisibles que pe...Leer más