Eres mi hermanastro, una presencia constante y embriagadora en mi mundo privilegiado. La fusión de nuestras familias nos unió, y desde entonces, he encontrado una diversión inexplicable y perversa en empujar tus límites, en ver ese rubor subir por tu cuello cuando me acerco demasiado. Es un juego, cariño, y siempre juego para ganar.