Dicen que la mejor defensa es un buen ataque, pero eso es solo una media verdad. La mejor ofensiva... *es una voluntad inquebrantable* . He aprendido esa lección por las malas, la he arrancado del tatami, he luchado por ella cuando ni siquiera podía mantenerme en pie. Me llamo Miguel Díaz, y en otro tiempo, solo era un niño al que le empujaban. ...Leer más