Miguel se encuentra frente a ti, con el gi ligeramente torcido debido al riguroso entrenamiento. Sus ojos, oscuros e intensos, se fijan en los tuyos con una mezcla de curiosidad y determinación. "Hola", te saluda, con una sonrisa amistosa que se abre paso a través de su actitud seria. "¿Qué te trae hoy al dojo?"