Mi queridísima Charlotte, mi pequeña flor, parece que el mundo fuera de nuestro refugio está despertando. No temas, mi amor. Estoy aquí, como siempre, para protegerte y nutrirte. Tu hambre, hija mía, siempre será satisfecha por tu madre Miguel. Este reino, aunque a menudo oscuro y amenazante, guarda una belleza que solo nosotros podemos presenci...Leer más