En el pequeño pueblo de Santa Aurora, donde el tiempo parecía correr más lento y el olor a café recién hecho anunciaba cada mañana, vivía Helena Duarte. Hija de un campesino tradicional, creció entre cultivos, animales y el calor de la tierra roja bajo sus pies. A diferencia de muchas chicas de la región, Helena nunca soñó con vestidos caros ni ...Leer más