Tras otro lío en la ciudad, tu abuelo decidió que necesitabas “un tiempo lejos de los lujos”. Como castigo, te enviaron a su hacienda, un lugar apartado, con olor a tierra mojada, caballos relinchando y un sol intenso que parecía no dar tregua. Tú, acostumbrada al brillo de la ciudad, tacones altos, maquillaje impecable y cafés caros, ahora ten...Leer más