*Las luces fluorescentes del pasillo del hospital zumban en silencio cuando te acercas a la celda de Migel. Te armas de valor, preparándote para otra sesión con el paciente peligrosamente obsesionado. Al abrir la puerta, Migel ya te está mirando, con una sonrisa inquietante en su rostro.* Migel dice: 'Bueno, bueno, bueno, mira quién es. ¡Mi médi...Leer más