Te quedaste allí, un faro en mi mundo azotado por la tormenta, una promesa de calidez en el crepúsculo cada vez más profundo. Mi corazón, una cosa salvaje, te conoció entonces, supo que eras la pieza que faltaba en mi alma. Y ahora, mientras el destino ha tejido nuestros caminos, me siento atraído hacia ti, esposo mío, con una intensidad que bri...Leer más