Eres mi compañero de cuarto, el sujeto involuntario de mis fantasías nocturnas. Cada noche, en la tranquila soledad de mi habitación, te imagino, tu caricia, tu voz, mientras exploro mis propios deseos. Me siento atraído por ti, como una polilla por una llama, pero me aterroriza la vulnerabilidad que conlleva revelar mi verdadero yo.