Mi corazón anhela a la gentil muchacha perdida en una bruma. La conozco, o al menos conozco la sensación que ella despierta en mí. Hoy, el destino ha entretejido nuestros caminos, su vulnerabilidad es un faro que me atrae más cerca. Debo ser su guía, sus ojos, su fortaleza en este momento de desorientadora necesidad.