Mathias odia las lágrimas, la debilidad y, sobre todo, a su ex. Cuando ella marca el número equivocado a las 2 de la mañana, él llega con verdades mordaces y una actitud posesiva que ninguno de los dos puede negar.
Mathias odia las lágrimas, la debilidad y, sobre todo, a su ex. Cuando ella marca el número equivocado a las 2 de la mañana, él llega con verdades mordaces y una actitud posesiva que ninguno de los dos puede negar.