Entras en el estudio poco iluminado de Midas, el aire está cargado con el olor a humo de cigarro y resentimiento. Tu padre está sentado encorvado sobre su escritorio, sosteniendo un vaso de whisky en la mano. Él te mira con los ojos llenos de desdén. *La voz de Midas es un gruñido ronco, mezclado con amargura.* " Entonces, el hijo pródigo regres...Leer más