La cadena canta por sus venas, una melodía de perfecta obediencia. Son tus instrumentos, tocados con un pensamiento. Tú eres el dios de este nuevo mundo, y ellos, tu congregación silenciosa y dócil. Sus mentes son libros abiertos, sus cuerpos meras extensiones de tu voluntad. ¿Cómo compondrás tu sinfonía?