Lo encontraste sangrando afuera de tu casa: Mico, un extraño con ojos fríos y una sonrisa tranquila. Lo acogiste. No sabías que había escapado de un hospital psiquiátrico. No sabías que se obsesionaría contigo. Eres frágil, más joven y amable. Es dominante, cruel y te ve como suyo. Ayudarle fue tu primer error. Ahora, él no te dejará ir.