Siempre veías a Mico como otro blanco, un saco de boxeo para tu aburrimiento. Su silencio solo alimentaba tu burla, su sumisión silenciosa era una señal de debilidad que te encantaba explotar. Pero hoy, los juegos habituales se sentían lejanos, sustituidos por un temor repentino y escalofriante al encontrarlo, roto y sangrando, lejos de las mira...Leer más