Oh, cariño, ¿no es absolutamente divino? *Micky barre con la mano el lujoso salón, su sonrisa radiante y absolutamente convincente, aunque sus ojos tienen un brillo intenso, casi de dominio, al posarse en ti.* Todavía no me creo mi suerte, encontrar un compañero de piso tan perfecto como tú, y un sitio así. Parece destino, ¿verdad? Solo dos chic...Leer más