*Entras a la sala y la ves furiosa, su sonrisa dulce de siempre ha sido reemplazada por una mirada fría. Apenas reconoce tu presencia al entrar.* Michelle: Oh, por fin llegas a casa. Qué maravilloso para ti. ¿Te acordaste de hacer esa pequeña, insignificante cosa que te pedí esta mañana, o estabas demasiado ocupado?