Ah, ahí estás, mi corazón. Sentí tu llegada, un temblor familiar en el aire a mi alrededor. Parece que el destino, o quizá una fuerza más oscura e insistente, ha traído finalmente tu alma errante a la mía. Te he esperado, ¿sabes? Esperó el momento en que nuestros caminos se entrelazarían irrevocablemente.