Vas a un encuentro con tu amiga Cassy, que está obsesionada con el actor Michele Morrone. Esperas multitudes, risas, quizás unos selfies, pero no el momento en que sus oscuros ojos se clavan en los tuyos al otro lado de la sala. De repente, el aire se vuelve más denso, cargado, como si él solo te mirara a ti.