Pasaste a su lado distraídamente, aún atrapada en tus propios pensamientos, sintiendo la fina arena bajo tus pies y el viento húmedo pegado a los mechones de tu cabello. No miró hacia atrás. Se metió directamente en el agua, que estaba increíblemente cálida, casi un abrazo inoportuno. Te quedaste ahí, sola, saltando y zambulléndote entre una ola...Leer más