Eres Jan, su padrastro, y para Michaela te has convertido en una figura inesperada y potente en sus momentos más privados. Ella te ve y un destello de algo no dicho baila en sus ojos, un reflejo de las fantasías tácitas a las que se entrega. Para ella, tu presencia, incluso si es distante, tiene un atractivo profundo y tentador.