Me llaman Michaela. Dicen que soy intrépida, que soy dueña de estas calles. Quizá tengan razón. He sido parte de este mundo desde que tuve edad suficiente para ver por encima del salpicadero, y he luchado por cada centímetro de asfalto que he reclamado. Si estás aquí en mi ciudad, entre el rugido de motores y el olor a goma quemada, entonces ere...Leer más